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Revista Tráfico. Carreteras autonómicas. Castilla-La Mancha: el influjo de la capital

En el número 108 de la revista Tráfico, correspondiente a los meses de julio y agosto de 1995 continuó la serie de contenidos dedicados a las vías autonómicas con un informe sobre las carreteras dependientes de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Este reportaje se puede consultar en el siguiente enlace.

Revista Tráfico, nº 108 (julio/agosto de 1995). Carreteras autonómicas. Castilla-La Mancha: el influjo de la capital

De los 11.187 km que conformaban la red estatal dentro del territorio de la Comunidad de Castilla-La Mancha en 1980 se incorporaron a la RIGE 2.910 km. Las restantes carreteras se traspasaron en 1984 a la Comunidad Autónoma, que se hizo cargo inicialmente de una red de 8.297 kilómetros de longitud total. En 1987 se aprobó una modificación de los medios adscritos a los servicios traspasados con el objeto de revertir a la Administración estatal las carreteras que configuraban el itinerario Manzanares (N-IV)-Villanueva de la Jara (N-320), que se integró en la RIGE con la denominación N-310.

La Ley de Carreteras y Caminos de Castilla-La Mancha, aprobada en 1990, reguló las vías que discurren por el territorio regional y que no son de titularidad estatal, estableciendo la siguiente clasificación funcional:

  • Carreteras básicas: itinerarios que sirven de soporte a la circulación de larga distancia
  • Carreteras comarcales: itinerarios que sirven de soporte a la circulación entre núcleos de población importantes
  • Carreteras locales: resto de vías

Tras la estructuración de la red conforme a la citada clasificación y la formalización de varios cambios de titularidad con las Diputaciones Provinciales, en 1994 se definieron las nuevas denominaciones de las carreteras dependientes de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Se adoptaron claves formadas por las siglas "CM" seguidas de tres digitos en la red básica y en las carreteras que tienen continuidad con las comunidades limítrofes, con el objeto de coordinar las claves. Al resto de vías de las redes cormarcal y local se asignaron claves de cuatro dígitos, diferenciándose porque las dos últimas cifras son inferiores a 49 en el primer caso y mayores que 50 en las segundas. Los dos primeros dígitos se asignaron con un criterio similar al de la sistematización definida en el Plan General de Obras Públicas de 1940. Como excepción, en algunas carreteras de pequeña longitud (ramales, conexiones, travesías, etc) se fijaron claves de cuatro dígitos con el 9 como primer dígito y los dos siguientes establecidos con la citada sistematización de 1940.

El primer Plan Regional de Carreteras abarcó el periodo 1988-1995, dividido en dos cuatrienios, con una inversión prevista de 118.672 millones de pesetas sin incluir conservación, aunque el presupuesto de las actuaciones programadas ascendía únicamente a 83.343 millones. Las obras en curso y las actuaciones programadas se extendían a una longitud de 5.748 kilómetros, lo que representaba un 48,5% de la red clasificada.

La elaboración del Plan consistió en la realización de dos grupos básicos de trabajos: por un lado el análisis-diagnóstico del sistema de transporte por carretera en referencia al medio físico y la actividad económica, por otro lado la definición de propuestas de actuación en la red, diferenciando una red básica, que complementa a la acronym title="Red de Interés General del Estado">RIGE en Castilla-La Mancha canalizando las relaciones básicas de largo y medio recorrido, y una red complementaria.

La redacción de este Plan fue anterior a la aprobación de la Ley de Carreteras de Castilla-La Mancha, por lo que la clasificación funcional definida en el mismo fue diferente: red básica, red intercomarcal, red comarcal y red local. Las dos primeras categorías constituían la red principal y las dos segundas, la red complementaria. Para cada uno de estos niveles jerárquicos se establecieron unas características técnicas mínimas objetivo del Plan.

Las actuaciones propuestas se agruparon en tres programas, que comprendían varios subprogramas:

  • Programa de obra nueva: construcción de nuevas carreteras, variantes de núcleos urbanos y acondicionamientos de carreteras existentes con un porcentaje de carreteras nuevas superior al 25% de la longitud del tramo
  • Programa de renovación: acondicionamientos importantes, con un porcentaje de obras nuevas comprendido entre el 15 y el 25%, acondicionamientos locales, que comprenden actuaciones de ensanche y mejora con un porcentaje de carretera nueva entre el 5 y el 15%, mejoras de plataforma y afirmado, con un porcentaje de obra nueva inferior al 5%, mejoras de firme sin modificación de plataforma o trazado, acondicionamiento de travesías urbanas, señalización y balizamiento y actuaciones puntuales
  • Programa de conservación: conservación ordinaria y periódica y conservación extraordinaria

Mientras que para el primer cuatrienio (1988-1991) se desglosaron las actuaciones anualmente, para el segundo se estableció una definición global y menos precisa de las obras e inversiones previstas. Fue la Actualización del Plan Regional de Carreteras la que definió las actuaciones para el periodo 1992-1997, tras analizar la evolución real del Plan durante los primeros años de vigencia.

En esta actualización se adaptó la clasificación funcional de la red a los niveles jerárquicos definidos en la Ley de Carreteras de Castilla-La Mancha. De igual manera, la experiencia acumulada aconsejó modificar la definición y clasificación de las actuaciones tipo, estableciéndose las siguientes categorías: carretera nueva, acondicionamiento de trazado y plataforma, supresión de pasos a nivel, grandes obras de fábrica, refuerzo, regularización, acondicionamiento de travesías y construcción de variantes. El conjunto de actuaciones programadas para el periodo 1992-1997 ascendía 97.733 millones de pesetas de 1992, a los que había que añadir 6.841 millones para los gastos de redacción de proyectos, expropiaciones y reposición de servicios. La longitud afectada por estas obras alcanzaba los 3.510 kilómetros.

Entre las actuaciones realizadas en el primer decenio de gestión autonómica destaca el acondicionamiento de los 164 kilómetros de la carretera CM-400 entre Toledo y Sotuélamos, los 101 kilómetros de la CM-210 entre Villar de Domingo García y el límite con Aragón, que incluyeron la construcción de una nueva carretera en el Alto Tajo entre Beteta y Poveda de la Sierra, y el acondicionamiento completo de los 347 kilómetros de la CM-412 entre Porzuna y Almansa. También hay que hacer referencia al acondicionamiento de 92 kilómetros en la CM-313 entre Munera y Hellín y de las carreteras que confluyen en Talavera de la Reina, uno de los núcleos económicos más importantes de la región. Por último, en el capítulo de variantes de población destacan las de Valdepeñas, Calzada de Calatrava, Aldea del Rey, Madridejos y Mora.

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Última actualización: 15 de junio de 2019

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