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Revista Tráfico. Carreteras autonómicas. Galicia: por los pasos de Santiago

El número correspondiente a abril de 1996 de la revista Tráfico incluyó un nuevo reportaje sobre las carreteras autonómicas. En esta ocasión se analizó la red viaria dependiente de la Xunta de Galicia en un informe que se puede consultar en el siguiente enlace.

Revista Tráfico, nº 114 (abril de 1996). Carreteras autonómicas. Galicia: por los pasos de Santiago

En 1980, excluyendo las autopistas de peaje en régimen de concesión, el Estado gestionaba 6.463 km de carreteras en Galicia, de los que 1.519 km se incluyeron en la RIGE, mientras que 4.944 kilómetros fueron traspasados a la Xunta de Galicia en 1982, con alguna modificación en 1983.

Asumidas estas competencias en diciembre de 1982, la actividad legislativa de la Xunta en materia de carreteras se inició con la aprobación en 1983 de la Ley de limitaciones de la propiedad en las carreteras no estatales de Galicia, que definió unas nuevas distacias para las zonas de dominio público y afección, así como la línea de edificación. La Ley establecía una clasificación de las carreteras gallegas en tres niveles jerárquicos, independientemente de la titularidad de las mismas: red primaria, red secundaria y red terciaria. Estas redes quedaron definidas en el Proyecto de Ley del Plan de Carreteras de la Comunidad Autónoma de Galicia, cuya redacción se abordó de forma inmediata:

  • Red primaria: carreteras que unen la capitales provinciales y autonómica con los centroides definidos en el Plan, soportan una IMD superior a 2.000 vehículos/día o tienen una plataforma mínima de 10 m de anchura, con 7 m de calzada
  • Red secundaria: carreteras que conectan las cabeceras de Concello que no están incluidas en las redes estatal o primaria y los puertos y terminales de transporte de competencia regional con carreteras de cualquiera de estas redes
  • Red terciaria: resto de carreteras

De igual manera, se contemplaba la incorporación a la red autonómica de las carreteras provinciales y municipales incluidas en las redes primaria y secundaria, así como la cesión a las Diputaciones y Concejos de las terciarias que entonces eran titularidad de la Xunta. Con el objeto de racionalizar las actuaciones planificadas se agruparon las redes primaria y secundaria en 35 itinerarios. Este Proyecto de Ley no fue aprobado en su tramitación parlamentaria.

En 1994 entró en vigor la primera Ley de Carreteras de Galicia, que asignaba la titularidad de las carreteras a la Comunidad Autónoma, las diputaciones provinciales y los municipios, de manera que cada organismo debía elaborar la relación de carreteras de su titularidad. Se estableció la siguiente clasificación funcional de las carreteras:

  • Red primaria básica: ejes que, junto con los estatales, vertebran el territorio, conectan con las carreteras de las Comunidades Autónomas vecinas y relacionan entre sí los grandes centros de población y actividad económica
  • Red primaria complementaria: incluye las demás carreteras que conectan con las cabeceras comarcales y los núcleos de población importantes
  • Red secundaria: resto de carreteras

La clasificación de las carreteras sería definida en los planes de carreteras correspondientes. La aprobación definitiva de los planes provinciales y municipales se asigna a la Xunta, con el objeto de asegurar una coordinación adecuada que garantice la coherencia y funcionalidad del sistema viario gallego.

Las carreteras autonómicas de Galicia mantuvieron las denominaciones anteriores a su transferencia hasta 2003, cuando se aprobó una nueva relación que sustituyó las claves anteriores por otras que aportaran una información más completa a los usuarios, tras las modificaciones de la red viaria, con incorporaciones de nuevas carreteras, transferencias de tramos urbanos y cambios de funcionalidad. Para las autopistas y autovías se adoptaron las siglas "AG" seguidas de dos cifras definidas con criterios similares a los de las vías de alta capacidad de la Red de Carreteras del Estado. Para las vías rápidas y los corredores se eligieron las siglas "VRG" y "CRG", respectivamente, con dos dígitos separados por un punto, el primero de ellos indicando la provincia en que se encuentra la vía, aunque finalmente estas carreteras recibieron la denominación "VG" y "CG". Por otro lado, en las denominaciones de autopistas y autovías posteriores se cambió el criterio de asignación de códigos numéricos, estableciendo el primer dígito en función de la provincia, al igual que en las vías rápidas y los corredores.

En 1983 se presentó el primer Plan de Carreteras de la Comunidad Autónoma de Galicia, que preveía una inversión total de 67.575 millones de pesetas de 1984 durante su periodo de vigencia (1985-1992). El Plan reconocía el papel estructurante de las infraestructuras de transporte en la vertebración del territorio gallego y contemplaba actuaciones en 4.500 kilómetros de la red autonómica distribuidas en cuatro programas: obra nueva, reposición, variantes, acondicionamiento de travesías y conservación ordinaria. A los 64.709 millones de pesetas previstos para estos cuatro programas de actuaciones directas se añadieron 2.866 millones para los capítulos de personal, estudios básicos, maquinaria e instalaciones fijas.

En 1989 se redactó un nuevo Plan que tenía como objeto definir una malla de comunicaciones por carretera equilibrada, bien estructurada funcionalmente y suficientemente dimensionada, lo que se traducía en el desarrollo de una red de alta capacidad. Para ello incluía en la planificación regional un conjunto de recomendaciones de actuación en la red estatal con la construcción de cinco ejes con características de autovía. Por otro lado, proponía un programa de vías rápidas para la red carreteras de titularidad autonómica. Sin embargo, no concretaba el esfuerzo inversor en cada itinerario, ni el marco de financiación de las actuaciones. La red autonómica se dividía en tres niveles jerárquicos: red primaria básica, red primaria complementaria y red secundaria.

El Consello de la Xunta de Galicia aprobó en julio de 1991 un nuevo Plan de Carreteras que contemplaba una inversión de 273.415 millones de pesetas hasta el año 2000, distribuida en dos quinquenios y en cinco programas: vías de alta capacidad, red primaria básica, red primaria complementaria, red secundaria y conservación. El primero de ellos incluía la construcción de 216 kilómetros de vías de alta capacidad (autopistas, autovías, vías rápidas y corredores).

Entre las actuaciones realizadas destaca la construcción del recorrido A Coruña-Laracha de la autopista A Coruña-Carballo, las vías rápidas del Barbanza y del Salnés y los corredores Monforte de Lemos-Lalín y Ferrol-Igrexafeita.

En agosto de 1994 la Xunta de Galicia convocó el concurso de la concesión administrativa correspondiente a la construcción, conservación y explotación de las autopistas A Coruña-Carballo y Puxeiros-Val Miñor, con una duración máxima de 50 años. El pliego de bases del concurso integraba en la concesión, a efectos de conservación y explotación, el tramo A Coruña-Laracha construido por la Xunta en los años anteriores. La concesión fue adjudicada en 1995 a la Empresa Nacional de Autopistas, Sociedad Anónima (ENAUSA), que constituyó la compañía Autoestradas de Galicia, Autopistas de Galicia, Concesionaria da Xunta de Galicia, S.A., actualmente integrada en el grupo Itínere.

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Última actualización: 15 de junio de 2019

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